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La selección femenina de fútbol unificado de Olimpiadas Especiales Costa Rica está lista para emprender uno de los desafíos más importantes de su historia, al participar en la Copa Mundial que se disputará en París, Francia, una experiencia que representa mucho más que una competencia deportiva para sus integrantes.
Para las atletas, el torneo significa la oportunidad de demostrar su talento en un escenario internacional, compartir con delegaciones de diferentes países y convertirse en embajadoras de la inclusión, llevando un mensaje de igualdad y trabajo en equipo a través del deporte.

El equipo nacional está conformado por atletas con discapacidad intelectual y jugadoras unificadas, quienes compiten juntas bajo el modelo de deporte unificado impulsado por Olimpiadas Especiales. Esta modalidad promueve la convivencia, el respeto mutuo y la eliminación de barreras, demostrando que el deporte puede unir a las personas más allá de sus diferencias.
En el Grupo A
Costa Rica integrará el Grupo A junto a Francia, país anfitrión, además de Tailandia y Costa de Marfil. Tras la fase de grupos, las selecciones serán reubicadas en divisiones competitivas de acuerdo con su desempeño para disputar las semifinales y finales.
La entrenadora de la selección, Mariana Campos, destacó que el principal objetivo del equipo va más allá de los resultados deportivos.

«Vamos a participar en una actividad donde las chicas juegan fútbol siete en conjunto; personas con discapacidad intelectual y chicas que no tienen esa condición compiten juntas, y ahí se cumple el objetivo del fútbol unificado», explicó.
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Campos señaló que la conformación de la selección fue el resultado de un proceso de observación y preparación desarrollado durante varios meses.
Inspirar
«Nuestra idea fue convocar a los diferentes grupos que trabajan con chicas con discapacidad intelectual y con jugadoras unificadas. A partir de esas visorías seleccionamos al equipo y desde entonces hemos desarrollado una preparación específica para afrontar esta competencia», comentó.
El Mundial representa para estas deportistas la posibilidad de vivir una experiencia que trasciende el ámbito competitivo. Compartir con atletas de distintas culturas, fortalecer su confianza, desarrollar nuevas habilidades y demostrar su capacidad en la cancha son parte de los beneficios que deja una competencia de esta magnitud.
Además de buscar un buen resultado deportivo, la delegación costarricense llevará a París el compromiso de inspirar a otras niñas y jóvenes con discapacidad intelectual a creer en sus capacidades y descubrir en el deporte un espacio para crecer, desarrollar amistades y alcanzar sus metas.
Con meses de preparación, ilusión y el respaldo de Olimpiadas Especiales Costa Rica, la selección nacional afrontará la Copa Mundial convencida de que cada partido será una oportunidad para seguir demostrando que la inclusión también se construye desde el fútbol y que el talento no conoce límites.





