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El béisbol corre por las venas de Abraham de Jesús Gaitán Bello. A sus 22 años, el pitcher nicaragüense vive uno de los momentos más importantes de su joven carrera: ha sido citado al Spring Training de los Rojos de Cincinnati, a realizarse el 20 de febrero en Estados Unidos.
Una vitrina clave para mostrar su talento y seguir avanzando en el camino hacia las Grandes Ligas.

Oriundo de El Trapiche, Tipitapa, Gaitán firmó con la organización de Cincinnati en junio de 2022. Desde entonces, ha desarrollado su proceso formativo en la academia del equipo en República Dominicana, donde su desempeño le permitió dar el salto a ligas de Estados Unidos, formando parte actualmente de la Clase A media.

Pelotero desde antes de nacer
Abraham suele decir, entre risas, que es beisbolista “desde el vientre de su mamá”. No es una exageración: su padre fue pelotero del San Fernando de Masaya en la segunda división, y desde pequeño lo acompañaba a los estadios.
“Desde niño iba a ver jugar a mi papá, por eso crecí amando el béisbol”, recuerda.

Sus primeros lanzamientos llegaron en las ligas infantiles de Tipitapa, participando en torneos de barrio y luego representando a su municipio en Managua.
Más adelante jugó en la Liga Roberto Clemente, donde un entrenador dominicano detectó su talento y comenzó a trabajar con él. En Nicaragua también defendió los colores del Bóer en el Pomares 2021–2022, experiencia clave en su formación competitiva.

Oportunidad de oro
El llamado al Spring Training representa una gran oportunidad. En esta etapa, cada organización reúne a sus mejores prospectos como parte de la preparación tras el receso de fin de año, y Gaitán tendrá la posibilidad de pelear un cupo para la Liga de Primavera 2026.
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Lejos de relajarse, Abraham mantiene una disciplina férrea. Actualmente entrena en Tipitapa, con sesiones diarias de 7:00 a.m. a 11:00 a.m., y en ocasiones doble jornada. Además, lanza en partidos de preparación en el estadio de la UAM, donde entrenan los Dantos.
“No es fácil competir contra otros que también son muy buenos. Hay que luchar contra las distracciones y mantenerse enfocado en el sueño de llegar a Grandes Ligas”, afirma.

Fe inamovible
En lo personal, Gaitán destaca por su fe, humildad y actitud positiva. Antes de cada salida al montículo, ora y pone el partido en manos de Dios.
“Soy cristiano. Mis padres me enseñaron a orar. Antes de lanzar, presento el juego a Dios y luego mi primer lanzamiento siempre es strike, para medir al bateador”, comenta.

Dentro del terreno, su mejor aliado es el receptor.
“Con el catcher coordinás todo. Sin él, te perdés”, dice con convicción.

En la academia lo conocen por su sonrisa constante. Su apodo es “Risita”, reflejo de su mentalidad optimista.
“Prefiero estar contento. Hoy no pude, pero mañana sé que lo haré”, resume su filosofía de vida.

Aunque sueña con estudiar Administración de Empresas, hoy su prioridad es clara: seguir creciendo como pelotero profesional.
“Mi proyección es verme en unos años jugando en Grandes Ligas”, asegura.

Con talento, disciplina y una fe inquebrantable, Abraham Gaitán Bello continúa dando pasos firmes para que el béisbol nicaragüense vuelva a sonar fuerte en el mejor escenario del mundo.






