Del borde de la muerte al sueño del oro:

Cuando la fe lanzó más lejos que el martillo: la historia de Carlos Arteaga

Jun 29, 2026 | Perfiles

* Caminando kilómetros, entrenando con sacrificio y soñando con una medalla para Nicaragua.

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Hace diez años, la vida de Carlos Arteaga Carrión pendía de un hilo. Un lanzamiento de martillo durante un entrenamiento cambió su historia para siempre. Hoy, contra todos los pronósticos médicos, el atleta nicaragüense no solo volvió a competir, sino que es la principal esperanza de Nicaragua para conquistar en atletismo una buena marca en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Era 2016 cuando un martillo impactó directamente su cabeza durante una práctica. Carlos cayó inconsciente. Vomitaba sangre. Una fisura en la parte frontal del cráneo obligó a realizarle una cirugía de emergencia. Los médicos fueron contundentes: las probabilidades de sobrevivir eran mínimas y, si lo hacía, difícilmente volvería a practicar deporte debido a posibles secuelas motoras.

Pero la historia tomó un rumbo inesperado.

«Pasé días difíciles con lagunas mentales. No reconocía a la gente que llegaba a verme y sufría fuertes dolores de cabeza. Ese día, Dios usó una brigada de médicos cubanos que estaba en Managua para salvarme, porque todos pensaban que no sobreviviría», recuerda Arteaga. Su recuperación tomó cuatro meses. Contra todo pronóstico, volvió a entrenar en 2017.

Un niño de Nagarote que encontró su destino

Carlos comenzó en el atletismo cuando apenas tenía 13 años en Nagarote, León. Su entrenador, Rigoberto Calderón, campeón nacional y centroamericano en lanzamiento de jabalina, observó algo especial. —«Vos tenés la fuerza para lanzar martillo»— le dijo. Quince días después ya competía en un campeonato nacional juvenil.

Terminó segundo, aunque existía una diferencia de más de 14 metros respecto al campeón, aquella derrota despertó una ambición que marcaría su vida. «Ese día entendí que los resultados dependían únicamente de mi disciplina. Ahí nació el sueño de integrar la selección nacional.»

En 2011 ganó la medalla de plata nacional y clasificó a su primer Campeonato Centroamericano Juvenil, aunque la experiencia fue amarga. «Todos mis lanzamientos fueron nulos. Me frustré muchísimo.» Lejos de abandonar, decidió trabajar más.

El accidente no terminó con sus sueños

Tras regresar a las pistas en 2017, Carlos comenzó prácticamente desde cero. Ese año fue subcampeón nacional y terminó cuarto en el Centroamericano Mayor de Honduras.

Después llegaron los récords nacionales. Primero con 56.39 metros, luego 57.85, 59.99, 61.25, 61.45, hasta alcanzar los 64.09 metros, registro con el que conquistó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos Guatemala 2025.

En junio de 2026 volvió a superar la marca nacional al lanzar 64.27 metros, convirtiéndose en tetracampeón centroamericano de lanzamiento de martillo.

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Entrenar sin apoyo, pero con mucha fe

La historia deportiva de Arteaga también está marcada por la falta de recursos. Desde 2019 comenzó a entrenar bajo la dirección del venezolano Aldo Bello, medallista panamericano, a quien conoció por redes sociales.

Durante meses enviaba videos de sus entrenamientos para corregir su técnica. Más tarde comprendió que necesitaba entrenar en España, donde vive su entrenador, para mejorar. Para ello, presentó su proyecto deportivo rumbo a Los Ángeles 2028 ante las autoridades, pero asegura que nunca recibió el respaldo esperado.

Lejos de rendirse, buscó patrocinadores. Un benefactor le pagó el boleto aéreo. El resto lo financió a crédito. «Regresé de España debiendo 1,700 euros. Trabajé de lo que salía y tocaba el trombón en los chicheros para pagar la deuda mes a mes.» Los sacrificios dieron resultado. Cada campamento se tradujo en nuevos récords nacionales.

El golpe más duro fuera de las pistas

En enero de 2023 sufrió una pérdida devastadora. Falleció su madre, Ana Carrión, quien había sido el principal apoyo de toda su carrera.

Carlos pensó seriamente en abandonar el atletismo. Fue nuevamente su entrenador Rigoberto Calderón quien lo convenció de seguir. «Hacelo por ella», le dijo. Ese mismo año ganó la medalla de plata en los Juegos del ALBA e implantó otro récord nacional.

España, sacrificio y un sueño llamado Santo Domingo

Actualmente Carlos realiza un nuevo campamento de entrenamiento en España, aunque esta vez consiguió el apoyo del Instituto Nicaragüense de Deportes, IND, con una ayuda que le sirvió para el viaje, el 8 de junio. El esfuerzo económico continúa siendo enorme.

Solo realiza dos tiempos de comida al día y camina 45 minutos de ida y otros 45 de regreso, dos veces diarias, porque no dispone de dinero para transporte. Su deuda por entrenamiento sigue creciendo cada día, al igual que en los campamentos anteriores.

Después viajará a Venezuela para completar su preparación rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, aunque aún no tiene el boleto hacia Santo Domingo, mantiene intacta su fe. «Tengo la confianza en Dios de que llegaré, daré lo mejor y pondré en alto la bandera de Nicaragua.»

Más que un atleta

Licenciado en Educación Física y Deportes, sobreviviente de un accidente que pudo costarle la vida, múltiple récord nacional, campeón centroamericano y ejemplo de resiliencia.

Carlos Arteaga representa mucho más que una posibilidad de medalla, representa la capacidad de levantarse cuando todo parece perdido.

Mientras en Santo Domingo muchos verán a un lanzador de martillo buscando una presea, pocos conocerán que detrás de cada lanzamiento hay 16 años de sacrificios, deudas, lágrimas, kilómetros caminados, fe inquebrantable y una promesa personal: demostrar que, cuando la perseverancia se une con la disciplina y la esperanza, ningún pronóstico es definitivo.

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