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A sus 18 años, Eveling Raquel Arróliga García ya conoce el significado de la gloria deportiva, pero también el peso de una tragedia que cambió su vida para siempre. Hoy, la joven judoca nicaragüense es la atleta más joven de la selección nacional de judo clasificada a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, donde buscará cumplir uno de los mayores sueños de su carrera: conquistar una medalla de oro para Nicaragua.

Arróliga obtuvo su clasificación en la división de los -57 kilogramos tras sobresalir en los eventos clasificatorios realizados en Panamá y Guatemala. Junto a ella también aseguraron su boleto los judocas Izayana Marenco (+78 kg) y Julio Tardencilla (-81 kg).

Sobre el tatami, Eveling es reconocida por su agresividad, explosividad y determinación. Quienes la han visto competir coinciden en que nunca da un combate por perdido. Ella misma resume su mentalidad en una frase que repite antes de cada enfrentamiento: «Cuando entro a competir mentalizo que Dios pelea conmigo. Esto es mío, yo puedo y me mantengo firme».

Un inicio impulsado por la familia
Su historia en el judo comenzó gracias a sus hermanas, quienes la animaron a probar este deporte. Sin embargo, con el paso del tiempo fue la única que decidió convertirlo en un proyecto de vida y apostarlo todo al alto rendimiento.

Desde entonces construyó un impresionante palmarés. Ha sido campeona nacional en las categorías infantil, cadete, junior y mayor, esta última a la que ingresó oficialmente en abril de este año.
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Palmares internacionales
En el ámbito internacional también ha dejado huella. Ganó medalla de bronce en los Juegos CODICADER de El Salvador 2024, conquistó medalla de plata en la Copa Internacional El Erizo de Costa Rica en categoría junior y, en el mismo torneo, se coronó campeona senior al obtener la medalla de oro, además de recibir el reconocimiento como Mejor Atleta Destacada Senior Femenina.

Entre sus mayores logros sobresale la medalla de oro obtenida en el Campeonato Panamericano Cadete 2025 realizado en El Salvador, así como la distinción de Mejor Atleta de Judo 2022 durante la Gala Deportiva de los Leones Azules de la Alcaldía de Managua.

La fuerza nacida de la adversidad
La fortaleza física que hoy exhibe sobre el tatami tiene raíces humildes. Durante sus primeros años de formación realizaba entrenamientos junto a cuatro de sus doce hermanos y a su padre, Mauricio Arróliga. Las rutinas se desarrollaban utilizando pesas artesanales elaboradas con concreto.

«Lo hacíamos con pesas rústicas de concreto. Por eso considero que tengo mucha fuerza», recuerda.
Pero el momento más difícil de su vida llegó en junio de 2024. Un trágico accidente acabó con la vida de su padre y tres de sus hermanos menores, precisamente con quienes compartía gran parte de su preparación física.

La pérdida estuvo cerca de alejarla definitivamente del deporte. «Fue una etapa muy difícil en mi carrera deportiva porque quienes me apoyaban ya no estaban. Mi mamá me dijo que siguiera porque mi papá hubiese querido que continuara, porque le gustaba verme competir. Por eso me esfuerzo, para que donde quiera que esté se sienta orgulloso».
Desde entonces, cada entrenamiento y cada victoria tienen un significado especial.

La pelea que cambió todo
Pocos meses después de la tragedia, Eveling afrontó el combate más duro de su carrera, no por el nivel de su rival, sino por la carga emocional que llevaba consigo.
El 18 de septiembre de 2024 disputó su primera competencia en categoría senior. Había entrenado prácticamente sola debido a cambios en su lugar de residencia y llegó con escasa preparación en combates de práctica.

Tenía apenas 16 años y era cinta verde. Frente a ella estaba una rival mayor y cinta negra. «Me costó bastante, pero le gané. Fui la única atleta cadete que ganó en la competencia mayor». Aquella victoria marcó un antes y un después en su carrera y confirmó que tenía el carácter para competir al más alto nivel.

Dos entrenadores fundamentales
En su formación deportiva han sido clave dos figuras. La sensei Yaoska Ortiz, quien comenzó a entrenarla en mayo de 2020, fue la responsable de moldear su carácter competitivo. «Fue quien me formó dentro del judo y me hizo tener un gran carácter en los combates».

Posteriormente llegó el sensei Marlon García, en octubre de 2023, quien fortaleció los aspectos técnicos de su judo. «Me ayudó a mejorar técnicamente y a desarrollar mi explosividad deportiva».
Más allá del tatami
Aunque gran parte de su tiempo está dedicado al entrenamiento, Eveling también disfruta actividades alejadas de la competencia. Le apasionan las manualidades, una habilidad que heredó de su madre. En sus ratos libres elabora rosas, tulipanes y arreglos decorativos.
«Lo primero que hago es descansar para recuperarme del entrenamiento, pero cuando me encargan con tiempo hago rosas, ramitos y tulipanes».

Además, tiene claro su futuro profesional. Sueña con estudiar Derecho para ayudar a personas de escasos recursos y contribuir a que casos como el que afectó a su familia no queden impunes.
Una promesa hecha cada mes
La motivación de Eveling no solo se encuentra en las medallas. Cada día 28 visita la tumba de su padre y sus hermanos para limpiar el lugar y llevar flores. «Si no voy siento que los abandono». Ese vínculo emocional se ha convertido en uno de los motores que impulsan su carrera.

Santo Domingo en el horizonte
Actualmente la judoca mantiene una exigente rutina de preparación. Entrena de lunes a sábado, combinando trabajo físico por las mañanas y sesiones técnico-tácticas por las noches.

Su objetivo es claro: mantenerse en la élite nacional, seguir creciendo internacionalmente y llegar en su mejor nivel a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.

Allí, la joven que aprendió a levantar pesas de concreto junto a su padre buscará levantar algo mucho más valioso: una medalla de oro para Nicaragua.

Detrás de cada combate de Eveling Arróliga no solo pelea una atleta. También pelea una hija que convirtió el dolor en fuerza y que compite para honrar la memoria de quienes nunca dejaron de creer en ella.




