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En el marco del Día Mundial de la Tierra, el Banco de Alimentos de Nicaragua destaca los beneficios concretos de su labor, que combina impacto social y ambiental a través de la reducción del desperdicio de alimentos.

Cada año, aproximadamente un tercio de los alimentos producidos en el mundo se pierde, generando efectos negativos tanto económicos como ecológicos. Frente a este reto, el Banco de Alimentos actúa como un enlace eficiente entre el excedente y quienes más lo necesitan, evitando que productos en buen estado terminen en vertederos.

Este modelo tiene beneficios directos: reduce la huella ambiental asociada a la producción y transporte de alimentos, disminuye la emisión de gases de efecto invernadero —especialmente metano— y fortalece la seguridad alimentaria en comunidades vulnerables.

Casi dos mil toneladas
Durante el último año, la organización logró recuperar 1,977 toneladas de alimentos, beneficiando a más de 274 mil personas en todo el país. Estas cifras evidencian cómo una gestión responsable de los recursos puede traducirse en bienestar social y protección ambiental.

“El cuidado del planeta es una tarea compartida. Desde el Banco de Alimentos, invitamos a todos a ser parte de la solución, reduciendo el desperdicio y apoyando iniciativas que generan un impacto positivo tanto social como ambiental”, expresó Edgard Mendieta, director ejecutivo del Banco de Alimentos de Nicaragua.
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A través de alianzas con empresas, productores y organizaciones, el Banco de Alimentos de Nicaragua impulsa una cultura de aprovechamiento responsable, demostrando que cada alimento rescatado no solo alimenta a una familia, sino que también contribuye a un planeta más sostenible.

En este Día Mundial de la Tierra, el llamado es claro: adoptar hábitos de consumo responsables y apoyar iniciativas que transforman el desperdicio en oportunidades, construyendo así un futuro más equitativo y consciente.





