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El béisbol nicaragüense suma una nueva historia de esperanza y perseverancia. El joven lanzador zurdo Miguel Ángel Molina Bonilla, de apenas 16 años, originario de la comunidad de Pica Pica, Potosí–Rivas, firmará este 15 de enero contrato profesional con los Piratas de Pittsburgh de las Grandes Ligas.

Molina se desempeña como pitcher y formará parte de la academia del equipo en República Dominicana, donde vivirá y entrenará con el objetivo de ir escalando paso a paso dentro de la organización, con la mirada puesta en el máximo sueño: llegar a las Grandes Ligas.
Del fútbol a la lomita
Curiosamente, Miguel no inició su camino en el béisbol. A los 13 años practicaba fútbol, pero pasaba la mayoría del tiempo en la banca. Todo cambió cuando vio a su hermano mellizo, Wilmer Molina, llegar a casa con su uniforme de béisbol.

“Un día mi papá llegó de entrenar con mi hermano y me dijo que el instructor andaba buscando un pitcher zurdo. Me preguntó si quería ir a probar y le dije que sí inmediatamente, porque ya no quería seguir en la banca en el fútbol”, relató el joven lanzador, quien mide 6 pies 3 pulgadas.

Sin haber recibido entrenamiento previo, Miguel hizo su primer lanzamiento y sintió una conexión inmediata entre la pelota, el montículo y su brazo izquierdo. Así comenzó su historia en el béisbol, formándose en la academia Working For A Dream (Trabajando por un Sueño), en Rivas.
Crecimiento y competencia
Molina lanzó en ligas municipales y departamentales AA, representando a Rivas como pitcher, y también participó en el Williamsport, donde su departamento alcanzó el cuarto lugar.
Su talento no pasó desapercibido. Para concretar la firma con Pittsburgh, el joven realizó siete tryouts, siendo el último de carácter privado en el Estadio Nacional Soberanía, donde finalmente se tomó la decisión de firmarlo.

“Fue un primero de septiembre, estaba lloviendo. Llegué de entrenar en la noche y mi papá me dijo: ‘Felicidades, sos un Pirata’. Me quedé paralizado, se me subió la presión, vi a mi mamá con los ojos llorosos y me arrodillé a darle gracias a Dios, porque se estaba cumpliendo el sueño por el que tanto había trabajado”, recordó emocionado.
Un año de pruebas y decisiones
El 2025 fue un año exigente para Molina. También fue llamado por la organización de Minnesota, viajando a su academia en República Dominicana, donde permaneció dos semanas a prueba. Sin embargo, la propuesta no convenció a su mánager, Johani Álvarez.

Meses después, en septiembre, regresó a Dominicana, esta vez con los Piratas, cumpliendo dos semanas de pruebas físicas y exámenes médicos. En octubre permaneció un mes completo en entrenamientos, regresando a Nicaragua con un plan de trabajo personalizado.

Tras la firma oficial, Miguel viajará nuevamente a República Dominicana para residir en la academia, competir en la Liga de Verano y enfocarse en fortalecer su cuerpo, aumentar masa muscular y seguir perfeccionando su repertorio.
“La última vez que me midieron estaba lanzando 91 millas, y sé que eso aumenta con el entrenamiento. Domino la recta, la curva, el slider y el cambio. Entreno mucho las rompientes”, explicó el joven zurdo, quien actualmente cursa el tercer año de secundaria.

Con disciplina, fe y talento, Miguel Ángel Molina Bonilla inicia una nueva etapa lejos de casa, llevando consigo el sueño de su familia, su comunidad y de todo el béisbol nicaragüense.





